miércoles, 3 de junio de 2015

Coletas, raices y varias preguntas chorras

Hoy, en la playa, he visto una mujer que supongo tendría mi edad. Llevaba el pelo teñido de rojo con una inmensa raíz negra. Y los brazos llenos de tatuajes. Pero eso no era lo malo. No. Lo que me ha llamado la atención ha sido su peinado: dos coletas.  Espero que no se llamara Jennifer porque si ese era su nombre, lo tenía todo la pobre. Todo para ser hortera, me refiero. Y es que para mí, la única Jennifer a la que le queda bien el nombre es la López.
Y es que supongo que hay una edad para todo. Porque mira que le quedaban mal las coletas, oye. Claro que a lo mejor ella pensaba que a mí me quedaba mal el hacer topless. Porque, para ser sincera, antes yo tenía un pecho precioso. Grande, pero bonito. En su sitio. Ahora, después de tener a Hugo, no es que lo tenga grande, es que lo tengo enorme. Y ya no está en su sitio. Al menos en el mismo sitio que antes. Y yo me pregunto cómo leches esas que se operan las tetas y se las ponen enormes las pueden meter en mini camisetas. Yo, imposible, oiga. Y mira que lo intento. Pero nada. Aunque a lo mejor el problema es de mi barriga y por eso no entro en nada últimamente.
Divago. Sí. El caso es que hoy, viendo a esa Jennifer playera, me he hecho varias preguntas:
— ¿Debo seguir haciendo topless a mi edad? —Por si acaso me he puesto la parte de arriba.
 —¿Si un día quiero ponerme dos coletas haré el ridículo? —Y mira que me gustan…
— ¿Las demás mujeres se me quedan mirando cuando llevo raíz en el pelo? —Supongo que sí,  somos así de malotas entre nosotras.
— ¿No debo ponerme nunca más una minifalda?Joer, con lo bonitas que tengo las piernas. Con medias, eso sí.
— ¿La gente pensará que soy la abuela de Hugo? —Sobre todo si llevo minifalda, coletas y luzco una raíz del quince.

Conclusión: el tiempo pasa muy rápido y hay que asumirlo. Con lo malo. Y con lo bueno. Que también lo tiene. ¿O no?