domingo, 14 de junio de 2015

¡Saltar!

El último fin de semana del mes de mayo nos fuimos a San Sebastián. Preciosa ciudad. Maravillosa. Creo que con Toledo y Sevilla son las ciudades españolas que más me gustan.
 El sábado por la tarde cogimos el funicular y subimos al monte Igueldo donde hay un parque de atracciones antiguo. Del 1912. Casi nada.
No solo Hugo y los otros niños que venían con nosotros lo pasaron bien. También lo hicimos los mayores.  He de decir que yo salté en las camas elásticas sin ningún tipo de vergüenza. Y es que desde pequeña tengo un pequeño trauma respecto a ellas.
En mi recuerdo, que no tiene porqué ser real del todo, había camas elásticas en el parque Pignatelli de Zaragoza. Nunca podía subirme en ellas. Unas veces estaban cerradas, otras las habían quitado, otras no me dejaban… Miles de cosas que impedían que yo pudiera saltar en ellas.

Así que me resarcí de este recuerdo real o imaginario. Y salté. Vaya que si lo hice. Como si no hubiera un mañana.  Hugo se reía. Supongo que si hubiera sido más mayor se hubiera avergonzado de mí. Je.