domingo, 27 de agosto de 2017

Reflexiones de domingo

Nací en Aragón, antiguo reino  histórico de la península Ibérica, en la ciudad de Zaragoza, llamada Caesaraugusta por  los romanos  y Medina Albaida por los árabes, siendo entonces la época de mayor esplendor de la ciudad.
 Soy de izquierdas. También atea.
Ser de izquierdas no me convierte en propulsora del terrorismo. No amparo a esos que en nombre de un Dios inexistente nos están asesinando,  pero defiendo la necesidad de acoger a los refugiados.  Ahora bien, es necesario hacerles entender que el Islam no tiene cabida en Europa. Tienen que comprender que nuestros valores no son los suyos. Que recen a sus dioses, que se vistan como quieran si lo hacen libremente y mientras no oculten su rostro,  pero aquí, en Europa, no se practica la ablación, tampoco se lapida a las adúlteras o se margina a las víctimas de una violación. Por poner unos ejemplos.
Y si no les interesa, pueden irse. O no venir.
Así qué, señores de la derecha, no me acusen de los atentados por ser de izquierdas, así como yo tampoco les acuso a ustedes. Los asesinos son ellos, los terroristas. Los que matan en nombre de Dios. Porque yo como atea creo que todas las religiones son nefastas, pero así como el cristianismo ha evolucionado después de sembrar el terror, los islamistas siguen anclados en la negrura de la Edad Media, aunque por entonces, los musulmanes eran más cultos, gente capaz de convertir mi ciudad en un referente cultural.
Soy de izquierdas y creo en la unidad de España. Soy aragonesa, repito: aragonesa.  Y española. Porque Aragón está en España, no en ningún “paiso catalán”.   Hablo español porque es el idioma de mi nación y no quiero que se me imponga el catalán, porque no es mi idioma. Admiro a los que no han perdido su lengua y la utilizan, pero no a aquellos que la utilizan para separar.
Así que sí, soy de izquierdas y atea. Y condeno a los islamistas porque el Islam no es una religión de paz. Ninguna religión lo es.
Y soy española aunque sea de izquierdas. Es compatible, de verdad.