lunes, 13 de julio de 2015

Pensamientos en la noche

Nunca había estado separada de Hugo. Hasta hace unos días. He tenido que venir a Zaragoza a trabajar este verano. Pronto va a venir. Él y Raúl. Por fin.

Hay gente que se ha escandalizado porque me he venido sola. Sin ir más lejos, el señor de los bolis. Sí, ese que de todo opina y de todo sabe. Ese que entre venta y venta estudia el manual de los hijos y las buenas mamás.

No sé que pensaría de mí si supiera que a pesar de echar tanto de menos a Hugo y a Raúl, no los echo de menos todo el tiempo. Y no me siento culpable.

Hay momentos en los que me gusta estar sola. O con mis amigas. O en el trabajo. El haber vuelto a la vida laboral.

Aunque me pregunto en todo momento que estará haciendo mi pequeño. Y mi mayor. Algunos días los veo por Skipe y todos hablamos por teléfono. No siempre Hugo quiere hablar conmigo. Pero no pienso que esté enfadado conmigo por haberme venido. Espero.

Necesito que vengan...

Y, a pesar de todo, aprecio al señor de los bolis...