sábado, 13 de febrero de 2016

Cosas de hermanas

Relato para el Círculo de Lectores:
Concurso de Relatos "SAN VALENTÍN II, La Cara Oculta"


COSAS DE HERMANAS

Desde niña he odiado a mi hermana.
Con intensidad.
Ella era la más bella, la más lista, la más popular.
La que más corazones rompía.
Yo era la hermana fea, la tonta, la insulsa.
La que creía no romper ningún corazón.  
Sé que mi hermana tenía miedo de mí. De mis ojos rabiosos cuando la miraban abrir la puerta y recibir a su pretendiente de turno. Al hombre ansioso de ganarse sus favores.
Nunca los míos.
Pero todo eso cambió el día en que me miré en los ojos de Sam. Entonces, me sentí bella. Con él comprendí que dentro de mi caparazón se escondía una mujer brillante. Y talentosa. Una mujer capaz de amar y, con ello, poder desterrar el odio de mi interior.
Hasta que mi hombre desapareció.
Y supe que ella estaba detrás de su ausencia. Me lo dijo el brillo triunfal de su mirada. Aunque después, le volvió el miedo. Porque si ella era superior a mí en casi todo, no lo era en maldad. En eso yo era la reina. Podían atestiguarlo varios perros y gatos de nuestro vecindario, víctimas de mi resentimiento.
Al menos, es lo que yo creía.
Una mañana yo estaba sola en casa y un  dolor me martirizaba las sienes. Busqué  algo que aliviara mi sufrimiento y al no encontrarlo, me colé en la habitación de mi hermana. Rebusqué en los cajones de su cómoda y al abrir el último algo llamó mi atención: una caja grande y blanca.
La abrí.
Allí había una docena de corazones clavados con alfileres en un corcho de alcornoque. Cada uno de ellos tenía un nombre. El de su dueño. Nombres que yo conocía. Hombres que por un momento yo había creído que se fijaban en mí.
El mejor conservado era el de Sam.